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Curia de Ibagué hace retirar avisos comerciales de su edificio

Curia de Ibagué hace retirar avisos comerciales de su edificio

Edificio de la Curia de Ibagué, ubicado en la carrera segunda, frente a La Plaza de Bolivar.

Desde finales del año pasado, los ciudadanos que transitan por la Plaza de Bolívar de Ibagué, sobre la carrera Segunda entre calles Novena y Décima, han sido testigos de un cambio radical en el paisaje urbano. Los tradicionales avisos y carteles comerciales que por décadas identificaron a negocios emblemáticos de la ciudad —como la Salsamentaria Tovar, El Yel Coctel o el Almacén El Cáliz, donde varias generaciones de ibaguereños han adquirido los atuendos propios para recibir los primeros sacramentos — desaparecieron por completo. La drástica medida responde a un proceso de intervención impulsado por la administración del lugar con el objetivo de recuperar la fachada de la edificación.

La decisión fue ejecutada por la nueva administradora del complejo, Liliana Pérez, siguiendo las directrices y recomendaciones establecidas por el vicario de la Curia, Carlos Zúñiga. El propósito central de esta iniciativa es rescatar y dignificar la estructura exterior del inmueble, consolidado como parte del patrimonio material de la capital tolimense. Sin embargo, la intervención estética no ha sido bien recibida por todos; los intentos por contactar al vicario Zúñiga para conocer su versión oficial sobre el alcance de estas obras han sido, hasta el momento, infructuosos.

Detrás de estos muros se esconde un valor histórico invaluable para el desarrollo urbano local. Los apartamentos de la Curia, diseñados por Juan José Montoya y construidos en 1947, representan uno de los mayores avances arquitectónicos de Ibagué en su tránsito hacia la modernidad. Esta edificación de tres pisos y estilo Art Decó, caracterizada por sus elegantes curvas en la esquina y molduras que simbolizan el progreso, fue levantada en el mismo terreno donde en el siglo XVIII estuvo la Casa de los Arcos —una estructura de bahareque y techo de paja donde funcionó el antiguo seminario— y el icónico "Rancho de Paja", un espacio de sociabilidad que llegó a albergar la visita del mismísimo Libertador Simón Bolívar.

A pesar del peso histórico del edificio, construido en ladrillo, cemento y hierro con una distribución funcional de viviendas y locales comerciales divididos por patios, la medida ha encendido las alarmas entre los actuales arrendatarios. Bajo un absoluto anonimato, varios comerciantes expresaron su inconformidad con el equipo periodístico de El Cronista.co, ya que señalan que los cánones de arrendamiento son sumamente elevados y que la total ausencia de avisos reduce drásticamente la visibilidad de los negocios menos consolidados. Asimismo, criticaron con dureza la calidad de los arreglos estéticos entregados por la Curia, argumentando que el resultado final muestra una mezcla de colores poco armónica que dista mucho de ser una verdadera restauración patrimonial.

El Cronista.co intentó conocer las razones de esta medida con el vicario Carlos Zúñiga, pero no fue posible establecer comunicación. En una próxima entrega esperamos recoger su versión y precisar los detalles de esta decisión que hoy inquieta a los comerciantes de este inmueble, declarado patrimonio cultural material de la Ciudad Musical.

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