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‘Barretismo’ y Pacto Histórico se disputan supremacía política en Líbano

‘Barretismo’ y Pacto Histórico se disputan supremacía política en Líbano

El Partido Conservador, bajo el liderazgo de Óscar Barreto, y la coalición Pacto Histórico-Alianza por la Vida, protagonizan un cerrado pulso por consolidar sus mayorías en el Líbano.

La carrera por la segunda vuelta presidencial, que se definirá en las urnas el próximo domingo 21 de junio, mantiene la temperatura política al máximo en el Líbano. Los nombres de los candidatos presidenciales Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella se han transformado en el principal termómetro para medir las fuerzas de poder y la hegemonía electoral en este histórico municipio del norte del Tolima.

Por un lado, el Partido Conservador, específicamente la robusta ala ‘barretista’ que comanda el exsenador Óscar Barreto Quiroga, despliega toda su maquinaria para inclinar la balanza. En la otra esquina se planta el Pacto Histórico-Alianza por la Vida, un bloque de sectores alternativos y de izquierda en el que sobresale con fuerza el liderazgo de la representante a la Cámara, Martha Alfonso Jurado. Ambos bandos avanzan en una disputa cerrada y sin tregua.

El punto de partida: los números de la primera vuelta

Para entender la tensión actual, basta con mirar la fotografía que dejaron los resultados de las urnas el pasado 31 de mayo en la cuna de grandes intelectuales.  En esa primera vuelta, el candidato de los sectores alternativos, Iván Cepeda, se coronó con la mayor votación al sumar 8.501 sufragios.

El candidato de la extrema derecha, Abelardo de la Espriella, capitalizó el respaldo de 6.087votos. El panorama local lo completaron:

Paloma Valencia: 2.012 votos.

Sergio Fajardo: 418 votos.

Raúl Santiago Botero: 250 votos.

Claudia López: 124 votos.

Con estos antecedentes, los comités políticos saben que cada voto endosado o reconfigurado a partir de los sectores que quedaron fuera de la contienda será vital para inclinar la balanza definitiva.

El valor simbólico de un antiguo bastión liberal

Más allá de las frías cifras, lo que se juega en el Líbano es un profundo botín simbólico. La cúpula del ‘barretismo’ entiende perfectamente que este territorio es una plaza decisiva para mantener y legitimar su hegemonía en el Tolima.

El municipio, recordado históricamente por sus gestas revolucionarias y por haber sido el bastión del liberalismo de la mano del mítico exministro y médico Alfonso Jaramillo Salazar, ha sufrido una mutación en su mapa geopolítico. En los últimos años, la estrategia territorial de Óscar Barreto logró arrebatarle el control a las huestes rojas, un cambio tan drástico que incluso provocó tensiones en el alto gobierno nacional.

Precisamente aún resuena en los pasillos de la política regional aquel Consejo de Ministros donde el presidente Gustavo Petro le reclamó públicamente a su entonces ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, por haber permitido que la tierra de sus ancestros, Líbano, cayera en manos de las mayorías conservadoras.

Estrategias de lado y lado

Consciente de que su control local se encuentra amenazado por el notable avance del Pacto Histórico, el exsenador Óscar Barreto eligió estratégicamente el Líbano como epicentro para enviar un contundente mensaje a todo el departamento en favor de De la Espriella.

Desde el Líbano le decimos al Tolima que no nos resignamos a vivir con miedo… Colombia merece volver a levantarse con fuerza, orden y esperanza”, arengó Barreto ante una plaza colmada de simpatizantes, buscando apelar al discurso de la seguridad y el voto disciplinado de las estructuras tradicionales.

Las voces de las fuerzas alternativas horas antes se habían hecho escuchar. El Pacto Histórico-Alianza por la Vida y los sectores que respaldan a Iván Cepeda se tomaron las calles la noche del pasado jueves con la denominada "Marcha de las Antorchas". Una movilización masiva donde jóvenes, colectivos campesinos y adultos mayores iluminaron las vías del municipio. “La luz que encendimos es un mensaje contundente: nuestra voz se defiende con unión, transparencia y sin miedo”, manifestó uno de los líderes juveniles durante la jornada.

El preludio de una batalla local

Independientemente de quién logre cantar victoria el próximo domingo 21 de junio, el veredicto que arrojen las urnas libanenses dejará las cartas marcadas para el escenario regional. El resultado de este pulso será, de manera inevitable, el punto de partida real para la campaña a la Alcaldía de Líbano que tendrá lugar el próximo año. La mesa está servida y el ambiente político local promete una contienda "para alquilar balcón" entre el arraigo del ‘barretismo’ y el ímpetu de renovación del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida.

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