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Adiós al médico de las historias, Francisco Javier Leal Quevedo

Adiós al médico de las historias, Francisco Javier Leal Quevedo

Médico y escritor, Francisco Leal Quevedo. QEPD.

La vida del médico Francisco Javier Leal Quevedo fue la de un hombre que en la ciudad de Ibagué logró una alquimia poco común: convertir la medicina en un arte y la literatura en una forma de cuidado.

Como médico pediatra, Francisco Javier no solo fue un guardián de la salud física de los niños que con esmero atendía. Quienes pasaron por su consultorio lo recordarán como un hombre de perfil bajo y sabiduría alta, cuya prioridad era la integridad de sus pacientes. Su paso por la Sociedad Colombiana de Pediatría dejó una huella de ética y compromiso.

A la par de su ejercicio profesional, su pluma se convirtió en una de las más respetadas de la literatura infantil y juvenil en Colombia. Leal Quevedo escribía literatura infantil con la admiración de quien reconoce en la infancia una inteligencia superior. Sus libros, premiados y celebrados, fueron extensiones de su labor médica.

Hoy, Ibagué, el Tolima y las letras colombianas despiden a un señor escritor que deja el eco de sus relatos en las bibliotecas y en el corazón de los miles de niños que, gracias a él, crecieron más sanos y mucho más imaginativos.

Entre sus obras literarias aparecen ‘El mordisco de la medianoche’, ganadora del prestigioso Premio Barco de Vapor (2009); ‘Aventura en el Amazonas’, finalista del premio Fundalectura, con la que inició una serie de libros donde el autor, como incansable viajero, llevaba a los niños a recorrer la geografía colombiana (‘Aventura en el Caribe’, ‘Aventura en la montaña’, ‘Aventura en Tierradentro’).

También destacan ‘Matilde y el ladrón de recuerdos’, ‘¿A dónde viajan los gatos?’ —una de sus últimas obras escrita en coautoría con su hija Amalia Leal— y ‘Los secretos de Hafiz Mustafá’.

Francisco Javier Leal Quevedo no solo fue el pediatra que devolvió la tranquilidad a miles de hogares; fue el autor que, en la quietud de su biblioteca, construyó los mundos que nuestros niños necesitaban habitar.

El docente Hernán Ruiz, uno de sus alumnos y admiradores de la obra literaria del médico, escribió en redes sociales un sentido mensaje en el que expresó la tristeza por su partida:

“Su legado estará siempre en el corazón de sus lectores y de los miles de pacientes que tuvieron el privilegio de conocer al mejor pediatra del mundo. Hoy desde mi alma agradezco a la vida por darme un padre literario y un maestro que me ayudó a recobrar el asombro y a ser un centinela de los hombres… abrazo gigante a sus hijos Amalia y Santiago, siempre lo llevaré como el mejor escritor de literatura infantil del mundo.”

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