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Adiós a Eduardo Robayo: el visionario que impulsó al "Kokoriko Tolima"

Adiós a Eduardo Robayo: el visionario que impulsó al "Kokoriko Tolima"

Por Mauricio Arcila

Redactor El Cronista.co

 

El empresariado colombiano está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Eduardo Robayo Ferro, a los 91 años, este 21 de marzo de 2026. Robayo fue el cerebro detrás de la masificación del consumo de pollo en el país y el fundador de la icónica cadena Kokoriko. Su visión transformó un plato sencillo en una institución nacional, consolidando un imperio gastronómico que nació a finales de los años 60 y que, bajo su liderazgo, se diversificó hacia los sectores financiero, inmobiliario y de servicios, dejando una marca indeleble en la historia económica de Colombia.

Para el departamento del Tolima, su partida tiene un significado especial que trasciende los negocios. Robayo fue, junto a su entrañable amigo Gabriel Camargo Salamanca, el artífice del resurgimiento del Deportes Tolima a finales de la década de los 70. En un momento de profunda crisis económica para el club, ambos empresarios adquirieron la institución, convirtiéndose en sus máximos accionistas y sentando las bases de lo que hoy es uno de los equipos más respetados del fútbol profesional colombiano.

La memoria colectiva tolimense atesora con nostalgia la década de los 80, la era del recordado "Kokoriko Tolima". Bajo el patrocinio de su marca y su gestión como dirigente, el equipo alcanzó los históricos subtítulos de 1981 y 1982, vistiendo la famosa camiseta de la "gallinita" en el pecho. Robayo no solo aportó capital, sino que profesionalizó la estructura del club y se mantuvo como un consejero silencioso y fiel aliado de la familia Camargo hasta sus últimos días, siendo una figura de respeto absoluto en el entorno del equipo "Pijao".

El legado de Eduardo Robayo se extiende desde la creación de miles de empleos hasta la consolidación de una identidad deportiva en la región. Figuras públicas y gremios han destacado su rol como "constructor de patria" y su capacidad para ver potencial donde otros veían crisis. Con su muerte, desaparece uno de los últimos grandes pioneros de la industria nacional, pero su nombre permanecerá ligado por siempre al rugir del cuadro 'Vinotinto y Oro' y al sabor que cambió los hábitos alimenticios de millones de colombianos.

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