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Acabar día sin carro. Idea para evaluar

Acabar día sin carro. Idea para evaluar

Por Carlos Alberto Estefan Upegui - Exgobernador del Tolima


La iniciativa de acabar los «días sin carro y sin moto» radicada por el concejal de Ibagué, César Franco, para muchos es una propuesta que se venía haciendo esperar.

No obstante, para otros, lo más seguro es que clamen porque que se mantenga; y lo dicen con argumentos enteramente válidos, tales como que se trata de una experiencia “maravillosa” como solución a los problemas de movilidad y del calentamiento de nuestro planeta.

Un ejercicio de pedagogía con el fin de crear conciencia ambientalista y buscar otros beneficios adicionales a la reducción de CO₂ como disminuir la accidentalidad.

Sin embargo, la discusión ya está planteada, y no se trata simplemente de suprimirlos, sino de mejorar la apuesta, creándose en su lugar «dos días verdes», con actividades en pro del medio ambiente.

Al ver el asunto con más pragmatismo, si se trata realmente de adelantar actividades en pro del medio ambiente, qué bueno sería comenzar por evaluar que la mayor contaminación proviene de buses y busetas, las cuales durante el “día sin carro” circulan a sus anchas.

Ahora bien, si lo que se quiere es obligar a la gente a caminar o a utilizar bicicleta, la experiencia de las ciclorrutas desocupadas habla por sí sola y además, cuál es el afán de programar el día sin carro y sin moto entre semana, en lugar de los sábados, domingos y festivos.

El “día sin carro” se vuelve un día de “ocio” especialmente para quienes llegan tarde al trabajo o si tienen una reunión la postergan para poderse quedar en casa.

Lo mismo podría pensarse de quien ha previsto salir de compras o hacer cualquier otra diligencia, seguramente ese día tampoco la hará.

Mientras tanto, año a año la circulación de automotores aumenta a un ritmo descomunal y son varias las obras que hacen falta para lograr la ampliación de la infraestructura vial.

Por ejemplo, en Bogotá por cada carro nuevo se matriculan 3 motos, mientras en Ibagué la proporción debe ser aún mayor, las cuales aumentan al compás de las sirenas de las ambulancias dedicadas al negocio de recoger y llevar lesionados por cuenta del SOAT; constituyendo un alarmante problema de salud pública.

De igual forma, el “Día sin carro y sin moto” como se tiene establecido, termina convirtiéndose en una especie de puente festivo, como si con los ya existentes no fuese suficiente.

De ahí, que ese día, durante el cual se trabaja poco y se produce menos, ocasiona un alto impacto económico negativo general, salvo para los conductores de servicio público, especialmente los taxistas, quienes más bien lo perciben como una especie de conquista laboral, por tratarse de una prerrogativa otorgada por el Estado, para obligar prácticamente a la ciudadanía a utilizar sus servicios.

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