Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Región

De las uvas a las maletas: el simbolismo de los rituales que acompañan la llegada del Año Nuevo

De las uvas a las maletas: el simbolismo de los rituales que acompañan la llegada del Año Nuevo

Cuando el reloj marca la medianoche cada 31 de diciembre, millones de familias latinas no solo celebran el fin de un ciclo, sino que activan una serie de rituales simbólicos que buscan atraer buena fortuna para el año entrante. Estas prácticas están profundamente arraigadas en la cultura popular y representan esperanza, renovación y la intención de cumplir metas personales y colectivas. 

Entre las tradiciones más conocidas está la de comerse doce uvas al ritmo de las campanadas, cada una representando un deseo o propósito para cada mes del año. Otros rituales incluyen vestir ropa interior de colores simbólicos, encender sahumerios o escribir listados de metas que luego se queman con la intención de materializarlas. 

Una de las costumbres más visuales y llamativas es la de salir a las calles o dar una vuelta con maletas vacías justo a medianoche, una práctica que en barrios y comunidades se repite con entusiasmo. Esta tradición, común entre familias y jóvenes, simboliza el deseo de que el Año Nuevo traiga nuevos viajes, aventuras y oportunidades para explorar nuevos destinos. 

Desde una perspectiva antropológica y psicológica, los rituales no solo son supersticiones; funcionan como dispositivos simbólicos que ayudan a cerrar ciclos y conectar emocionalmente con lo que se espera del futuro. Estas acciones, aunque a veces lúdicas, tienen un impacto emocional poderoso al crear un sentido de propósito y compromiso con los propósitos de año nuevo.

En muchas calles de Ibagué y otras ciudades del país, es común ver cómo vecinos y familias salen con sus maletas —algunas llenas de sueños, otras solo por diversión— recorriendo cuadras enteras o simplemente dando una vuelta a la manzana, mientras ríen y comparten el espíritu colectivo de esperanza y expectativa. 

Así, entre uvas, deseos escritos, sahumerios y maletas en movimiento, las comunidades celebran la llegada del 2026 con color, tradición y una fe renovada en que el año entrante traerá nuevas experiencias y nuevos caminos por recorrer.

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados