Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Política

Proyecto Colombia: a propósito del nuevo gobierno nacional

Proyecto Colombia: a propósito del nuevo gobierno nacional

Por: Jaime Eduardo Reyes M.

*Director del Centro de Pensamiento Eduardo Aldana Valdés


Cada cuatro años Colombia cambia de presidente, de ministros y de prioridades. Sin embargo, los grandes problemas nacionales permanecen: el bajo crecimiento económico, la fragilidad de las finanzas públicas, la inseguridad, la crisis del sistema de salud, la pérdida de competitividad y las profundas desigualdades entre los territorios. Son desafíos que no nacieron con un gobierno y que difícilmente podrán resolverse durante un solo periodo presidencial.

Por esa razón resulta especialmente valiosa la iniciativa Proyecto Colombia, liderada por PRISA Media y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que reunió a más de cincuenta organizaciones de la academia, el sector empresarial, organismos multilaterales, centros de pensamiento y organizaciones sociales para construir una hoja de ruta con cerca de dos mil propuestas para el desarrollo del país. 

El mayor consenso no está en las soluciones, sino en la necesidad de construirlas juntos

Quizá el mensaje más poderoso que deja Proyecto Colombia no es una propuesta específica, sino la demostración de que aún es posible construir acuerdos en medio de la polarización. En un país donde el debate público suele dividirse entre vencedores y derrotados, resulta esperanzador comprobar que sectores con intereses y visiones distintas lograron coincidir en buena parte de los diagnósticos y de las prioridades nacionales.

El país no necesita comenzar de cero cada cuatro años. Los documentos analizados por el proyecto muestran que Colombia ha producido durante décadas diagnósticos rigurosos sobre sus principales problemas. Como lo señalaron varios de los participantes, el desafío consiste en reunir el conocimiento existente, organizarlo y transformarlo en decisiones públicas sostenidas en el tiempo.

La confianza: el activo económico más importante

A lo largo de las diferentes discusiones apareció una palabra que se repitió con insistencia: confianza. No se trata únicamente de un concepto político; es también una variable económica fundamental. Ningún inversionista arriesga su capital cuando predominan la incertidumbre y la inestabilidad institucional. Ningún empresario amplía su capacidad productiva si desconoce cuáles serán las reglas del juego. Ninguna familia consume con tranquilidad cuando percibe que el futuro económico es incierto.

Recuperar la confianza implica ofrecer estabilidad institucional, seguridad jurídica, disciplina fiscal y capacidad para ejecutar las políticas públicas. En últimas, significa generar un ambiente donde el Estado, las empresas y la ciudadanía puedan construir expectativas positivas sobre el futuro. Ese fue uno de los mensajes más reiterados durante el encuentro: sin confianza será muy difícil recuperar tasas de crecimiento capaces de reducir la pobreza y generar empleo de calidad.

Las regiones dejan de ser espectadoras

Uno de los principales mensajes del evento es que el desarrollo del país debe construirse desde las regiones. La descentralización no consiste solo en transferir recursos, sino en fortalecer las capacidades de los departamentos y municipios para liderar su propio crecimiento. Esto implica reconocer que cada territorio tiene necesidades y oportunidades diferentes. Para el Tolima, esta visión es especialmente importante. Su ubicación estratégica, potencial agroindustrial, riqueza turística y capacidad logística son grandes ventajas, pero solo producirán mejores resultados si existe una agenda de largo plazo que una los esfuerzos del Gobierno, la academia, los empresarios y la sociedad civil.

Sin crecimiento no habrá desarrollo social

El foro también deja claro que el crecimiento económico no constituye un objetivo aislado, sino la condición que hace posible financiar las políticas sociales. Una economía que crece genera empleo, aumenta el recaudo tributario, mejora los ingresos de las familias y fortalece la capacidad del Estado para invertir en salud, educación, infraestructura y seguridad.

Los panelistas coincidieron en que Colombia necesita recuperar la inversión, aumentar la productividad, fortalecer la innovación y facilitar la inserción de las empresas en cadenas globales de valor. De igual manera, insistieron en la necesidad de simplificar regulaciones, mejorar la formación del talento humano y aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

Pero ese esfuerzo deberá realizarse en medio de un panorama fiscal particularmente complejo. El elevado déficit de las finanzas públicas obligará al nuevo gobierno a priorizar el gasto, mejorar la eficiencia del Estado y recuperar la credibilidad de la política fiscal. En consecuencia, el crecimiento económico no será únicamente una aspiración de largo plazo; será una necesidad inmediata para garantizar la sostenibilidad financiera del país.

La propuesta de José Manuel Restrepo: un Estado que facilite el progreso

El Estado debe servir a la gente y no hacer que la gente pierda tiempo sirviéndole al Estado. Su planteamiento busca combinar crecimiento económico, modernización institucional y formación de talento para que Colombia pueda competir mejor en las próximas décadas.

La propuesta de Restrepo se apoya en tres ideas principales. La primera es modernizar el Estado para que sea más eficiente. Plantea reducir los tiempos de los trámites mediante el uso de inteligencia artificial, eliminar procesos innecesarios y lograr que las entidades públicas compartan la información, de modo que los ciudadanos no tengan que entregar los mismos documentos una y otra vez. 

La segunda apuesta es aprovechar mejor el talento humano. Para ello propone reducir la informalidad, ofrecer más oportunidades a los jóvenes que no estudian ni trabajan y fortalecer la relación entre la educación y las necesidades del mercado laboral, formando personas con las habilidades que demandan los nuevos sectores productivos. 

Finalmente, plantea una estrategia de reactivación económica que combine el impulso a actividades tradicionales, como la construcción, la infraestructura, la minería y los hidrocarburos, con el desarrollo de sectores de alto potencial, como la agroindustria, las energías renovables, la industria 4.0, el turismo sostenible y los servicios basados en el conocimiento. El objetivo es construir una economía más dinámica, diversificada y capaz de generar empleo de calidad.

En conjunto, la propuesta transmite un mensaje optimista: el país no necesita comenzar desde cero, sino aprovechar mejor sus capacidades. Un Estado más ágil, una educación conectada con el mercado laboral y una economía que combine sectores tradicionales con actividades intensivas en conocimiento son, para Restrepo, las bases para recuperar el crecimiento y mejorar la calidad de vida de los colombianos. Más que un diagnóstico, presentó una invitación a construir un país donde el tiempo de los ciudadanos sea respetado y el talento encuentre oportunidades para desarrollarse.

Pensar más allá de un periodo de gobierno

Los países que lograron transformar su estructura económica no lo hicieron cambiando de rumbo cada cuatro años. Lo consiguieron porque fueron capaces de construir consensos duraderos alrededor de unas pocas prioridades nacionales y entendieron que el desarrollo exige continuidad, disciplina y visión de largo plazo.

Ojalá esa misma disposición al consenso llegue también a nuestras regiones. Porque el desarrollo de Colombia no comenzará únicamente en los ministerios. Empezará cuando cada departamento sea capaz de construir su propio proyecto de futuro y cuando entendamos que las grandes transformaciones nacionales se edifican, municipio a municipio, desde la fortaleza de sus territorios.

Una lección para el Tolima

El Tolima debe aprovechar el inicio del nuevo gobierno para fortalecer la agenda de desarrollo construida entre la Gobernación, la academia, los empresarios y los gremios. El departamento cuenta con el talento y las capacidades para liderar su propio crecimiento. 

La iniciativa Tolima Centro de Inversión ya define prioridades claras para los próximos años: mejorar la competitividad, fortalecer la infraestructura, impulsar la agroindustria, el turismo, la bioeconomía, la transición energética, la innovación y la formación del talento humano. El reto ahora es mantener esta visión de largo plazo, más allá de los cambios de gobierno.

 

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados