Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Política

Los celos y rumores que dejan los encuentros de los liberales con el gobernador Orozco

Los celos y rumores que dejan los encuentros de los liberales con el gobernador Orozco

El anecdotario de platos, si los protagonistas comieron pollo asado con caviar, si lo hicieron a las escondidas, son fábulas intrascendentes que poco importan cuando de por medio existen asuntos políticos que pueden favorecer al Tolima y sus municipios, incluyendo Ibagué. 

Los importante aquí, es que los comensales hayan concurrido a la mesa con propósitos comunes y programáticos que permitan acuerdos mínimos para generar confianza entre los tertulios y luego planes de desarrollo que beneficien a toda la región. 

Eso, es el fondo, lo que se debe buscar en los acuerdos políticos para que estos, mantengan la esperanza en la solución de los ingentes problemas sociales, económicos y políticos que arrastra el departamento desde hace muchos años. 
No de otra manera se pueden entender los encuentros que se han realizado entre los del Cañón del Combeima y los de la finca cerca al aeropuerto de Perales. Son dos sectores políticos casi que antagónicos, enfrentados por varios años con alternancia de poder, en algunos casos, entre las familias Barreto y Jaramillo. 

Lo interesante a primera vista, es que se descongelaron las relaciones tensas y de enfrentamientos permanentes que sostenían estos dos bandos. Hacer política no significa que los adversarios y contradictores a toda hora vivan agarrados, deben existir espacios para que en medio de la confrontación programática o ideológica, estos logren acuerdos comunes en diferentes temas.

 La cordialidad debe jugar papel fundamental en estos casos, y ello no simboliza que nadie vaya arrear sus banderas partidistas a favor del otro. 

Interesante reconocer el papel jugado por el gobernador Ricardo Orozco, quien se encuentra cumpliendo sus promesas de campaña en el sentido de unir a las distintas fuerzas sociales y políticas en torno a proyectos que benefician a todo el departamento. Es un conservador que actúa fuera del molde tradicional de la divisa azul en muchos casos, despojado de sectarismos, incluyente, sintonizado con las necesidades de las comunidades; y además, es un hombre que escucha. No es prepotente ni se cree la Coca-Cola del Desierto. No ha perdido su humildad ni su origen campesino del Cañón del Combeima. 

Estos dones le han permitido al mandatario seccional abrir su administración al entendimiento con otros sectores diferentes a su partido y, de allí, que haya podido concitar la atención de los diputados Liberales Carlos Reyes y Julio César Morato y luego la del jefe de ese partido en el Tolima, Mauricio Jaramillo Martínez para tratar temas de interés general. 

Descartamos el morbo y la suspicacia política que se haya querido hacer en torno a las reuniones, almuerzos o desayunos entre el gobernador Orozco y los dirigentes liberales, y ponderamos el paso dado en el entendimiento de vertientes diferentes en el  pensamiento y modo de actuar en nuestro departamento, consideramos estos hechos positivos no solo para la paz y tranquilidad política del Tolima, sino para su desarrollo integral.

Aquí nadie está entregando ni haciendo concesiones de  sus principios políticos, simplemente se están poniendo de acuerdo sobre tres temas que convienen tanto a liberales, conservadores, otros partidos y a la comunidad. 
Según lo dijo el diputado Carlos Reyes, uno de los participantes en estos encuentros se trata de trabajar en  proyectos sociales para municipios liberales y de otras vertientes distintas al barretismo; priorizar inversiones en salud, gratuidad de la educación y apoyo a pequeñas y medianas empresas afectadas por la pandemia; 
trabajar conjuntamente en la transparencia en el manejo de los recursos públicos. 

En conclusión,  el problema no es el menú o si comieron debajo de la mesa, sino los resultados que logren los acuerdos entre liberales y el gobierno de tendencia conservadora para mejorar la calidad de vida de las comunidades tolimenses. 

Como en el cuento chino, no importa de qué color sea el gato, lo importante es que cace ratones.

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados