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Las beatas de la Semana Santa y los 33 nudos

Las beatas de la Semana Santa y los 33 nudos

Creo en Dios Padre todopoderoso….así se iniciaba esta oración que acompañaba a  la elaboración de los 33 nudos que se rezaban delante del Santo Sepulcro el Viernes Santo, tradición que desapareció de las costumbres católicas en la semana mayor y que eran pronunciadas por las beatas en los diferentes templos.

El Cronista.co se dio a la tarea de buscar en las iglesias de Ibagué a las beatas de la Semana Santa, quienes permanecen la mayor parte de su tiempo orando y haciendo las peticiones incluso de otros, ya que según ellas sus rogativas sí son escuchadas de manera inmediata por el creador.

Al ingresar a cualquier parroquia y más en esta temporada, se puede ver a muchas de ellas con camándula y novena en mano, susurrando de manera repetitiva oraciones como el Credo, el Padrenuestro, el Ave María, las Glorias y el Señor Mío Jesucristo.

Sin embargo, ellas se mantienen en la creencia de realizar esta tradición llamada “los nudos” y que como Carmen lo expresa, se trata de llevar ante el Santo Sepulcro, una piola o pita y allí al compás de pronunciar los 33 credos se van pidiendo las peticiones.

"No sabemos de dónde viene esta creencia que desapareció y que, en el caso mío (relata Carmen) lo aprendí de mi abuela y luego mi madre quien me la inculcó. Sin embargo, yo la sigo haciendo ya que me formó dentro de esas costumbres".

Contó Carmen en medio de sus oraciones, que cuando uno tiene una necesidad y Dios se la da, va desatando esos nudos que ha realizado en el cordel.

El caso es que Carmen como otras más, cargan la tira aún con los nudos que realizó la Semana Santa del año pasado.

Según el padre Jairo Yate, “los 33 nudos del Credo no están establecidos dentro de las ceremonias establecidas en la Semana Santa, e impuestas por el Vaticano, no sabemos a quién se le ocurrió desde tiempo atrás imponer esta costumbre   que por un largo tiempo se dio y que ahora desapareció”.

Dijo el sacerdote, que en una ocasión una beata que realizaba los 33 nudos, se encontraba frente a un río y que no podía pasarlo debido una creciente, por ello, sacó el cordel, comenzó a orar y a desatar los nudos y de un momento a otro vio como una persona se apareció y la ayudó atravesarlo.

Señaló el padre que esto se considera como una piedad popular”. Por eso agregó no se debe desplazar a Dios, adorando imágenes, o practicando este rito, porque como lo relata el libro del éxodo en dónde se da a conocer como los judíos adoraban a un becerro, cuando se encontraban en medio del desierto, Dios debe estar por delante de todo.

“Se debe educar pastoralmente a las personas frente a este tema y no quedarse en ello. Es practicar la caridad y la misericordia”, anotó el sacerdote.

No se trata entrar en polémica, dijo el padre Yate, pero hay que educar, formar y enrutar para que Jesucristo no desaparezca de sus vidas.

 

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