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Facatativá enfrenta desabastecimiento de agua: ¿Ibagué está preparada?
Facatativá, en Cundinamarca, es uno de los primeros municipios del país en enfrentar una situación crítica de desabastecimiento de agua. Las reservas de sus embalses están por debajo del 20 % de su capacidad y, de mantenerse el consumo actual y sin nuevas lluvias, el agua disponible alcanzaría apenas para entre 15 y 20 días.
El alcalde de Facatativá, Luis Carlos Casas, aclaró que no existe una fecha determinada para una eventual suspensión total del servicio, pues el escenario dependerá de las lluvias, el consumo y el comportamiento de las fuentes abastecedoras.
La situación ya llevó al municipio a mantener la alerta naranja y aplicar racionamientos de 12 y 24 horas por sectores. Además, las medidas de ahorro no han alcanzado los resultados esperados: de los 50.000 metros cúbicos que la administración esperaba ahorrar, apenas se habrían reducido unos 15.000.
Uno de los puntos más críticos es el embalse de Mancilla, que aporta cerca del 30 % del agua utilizada por Facatativá y actualmente tendría alrededor de 20.000 metros cúbicos, frente a una capacidad cercana a los 300.000.
El Ideam ya había advertido sobre la llegada de un fenómeno de El Niño de intensidad “muy fuerte”. Según la entidad, la temporada seca podría ser una de las más intensas desde 1950, con efectos principalmente en las regiones Andina, Caribe y Pacífica. Las condiciones asociadas al fenómeno podrían extenderse hasta comienzos de 2027.
Un evento que podría replicarse
Lo ocurrido en Facatativá, un municipio con una población menor a la de Ibagué, es una alerta sobre lo que podría suceder en otras regiones del país. En la capital tolimense, aunque las autoridades han hecho un llamado a racionalizar el consumo de agua, la alta dependencia del río Combeima, que suministra cerca del 80 % del agua de la zona urbaba , podría poner en riesgo la capacidad de abastecimiento ante una disminución prolongada de las lluvias y los caudales.
La intensidad del fenómeno de El Niño y sus efectos sobre la región Andina mantienen la alerta. La experiencia de Facatativá muestra un escenario que podría convertirse en tendencia en buena parte del país, donde una reducción sostenida de las reservas podría desencadenar una crisis nacional de abastecimiento.
El caso de Facatativá plantea una pregunta para Ibagué y otros municipios del Tolima: ¿están preparados sus sistemas de abastecimiento para soportar una temporada seca prolongada?
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