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El Tolima en máxima alerta: sequía extrema, sismos e incendios forestales
La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, y la directora de Cortolima, Olga Lucía Alfonso, hicieron un diagnóstico de las principales emergencias que enfrenta actualmente el departamento.
El Tolima atraviesa una situación de alerta múltiple. La sequía, las altas temperaturas, la disminución de los niveles y caudales de varias fuentes hídricas, el enjambre sísmico registrado en Chaparral y una emergencia por incendios forestales que completa 53 días mantienen en máxima vigilancia a las autoridades departamentales.
Durante una presentación conjunta este martes, la gobernadora Adriana Matiz y la directora de Cortolima, Olga Lucía Alfonso, entregaron el panorama de las tres situaciones y las medidas que se vienen adoptando para prevenir nuevos escenarios críticos.
Medidas para un posible desabastecimiento
Uno de los principales focos de preocupación está en el agua. Según el reporte de Cortolima, entre el primero y el 20 de septiembre las lluvias alcanzaron apenas el 23 % de lo esperado, mientras la temperatura promedio se ubicó 2,8 °C por encima del comportamiento histórico.
“Hay un déficit severo de lluvias y una ola de calor sostenida, que ya se refleja en la disponibilidad de agua en los ríos, lo que nos conduce a afirmar que el recurso hídrico está en cuidados intensivos”, señaló la gobernadora.
Por su parte, Alfonso explicó que Cortolima está priorizando el consumo humano y doméstico, además de la protección de las fuentes que abastecen los acueductos.
La autoridad ambiental también reiteró las restricciones sobre determinados usos del agua, entre ellos el riego de jardines y zonas verdes con agua potable, el lavado de vehículos con manguera y el lavado de fachadas de edificaciones públicas.
Además, se dispuso la disponibilidad del recurso almacenado en embalses públicos y privados y en obras de captación de distritos de riego para atender eventuales contingencias.
Alfonso advirtió que el monitoreo de las fuentes hídricas continuará durante las próximas semanas y que, si se presentan problemas de desabastecimiento, Cortolima podría adoptar medidas sobre las concesiones de agua existentes para garantizar la prioridad del consumo humano.
Enjambre sísmico en Chaparral
A la emergencia ambiental se suma la actividad sísmica registrada en el sur del departamento.
El Servicio Geológico Colombiano reportó más de 130 sismos de magnitud superior a 2,0 con epicentro en Chaparral entre la madrugada del 20 de septiembre y las 3:30 de la tarde del 21 de septiembre. Cinco de esos eventos alcanzaron magnitudes iguales o superiores a 4,0.
La secuencia continuó posteriormente, con nuevos movimientos registrados durante la noche y la madrugada del martes. El SGC mantiene el monitoreo permanente y ha señalado que el Tolima está atravesado por estructuras geológicas activas.
Frente a esta situación, la Gobernación conformó una comisión técnica con participación del SGC, Cortolima y la administración departamental para evaluar las condiciones del territorio.
Matiz pidió a los 47 alcaldes activar los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo, revisar sus protocolos de emergencia, identificar puntos de encuentro y mantener informada a la ciudadanía mediante canales oficiales.
Como medida preventiva, las instituciones educativas de Rioblanco, Chaparral, Roncesvalles y San Antonio operarán bajo modalidad de escuela en casa, con guías, clases virtuales y acompañamiento docente.
“Porque prevenir también es cuidar”, señaló la mandataria, quien pidió mantener al departamento en “modo prevención”.
53 días de incendios forestales
Mientras el departamento enfrenta la sequía y la actividad sísmica, los incendios forestales continúan generando presión sobre los organismos de emergencia.
Una lluvia registrada durante la mañana de este martes ayudó a controlar el incendio que se presentaba en Valle de San Juan. Sin embargo, permanecen activos tres incendios en Ortega, Chaparral y Prado.
La emergencia por incendios completa así 53 días consecutivos, con un alto desgaste de las capacidades humanas, técnicas y económicas destinadas a la atención de los diferentes focos.
“La emergencia ha significado un enorme desgaste de capacidades humanas, técnicas y económicas durante 53 días consecutivos. Sin embargo, hay un hecho fundamental: la vida humana se ha conservado y esa es hoy nuestra principal fortaleza para emprender la reconstrucción integral del territorio”, afirmó Matiz.
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