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“El Niño de Cucaita”

“El Niño de Cucaita”

Imagen de referencia.

Por Mauricio Arcila

Redactor El Cronista.co

 

Hablar de Rafael Antonio Niño es evocar los albores de un deporte que forjaría auténticos gladiadores de las bielas. Es regresar a la génesis del ciclismo colombiano en la alta competencia, cuando en 1974 se midió al mundo en el Giro de Italia, defendiendo los colores del equipo Jollj Cerámica en la tierra de la pasta y ocupando el puesto 41.

En la memoria del deporte patrio, “El Niño de Cucaita” es tan mítico como su hazaña: conquistar seis veces la Vuelta a Colombia, un registro que ningún pedalista —ni nacional ni extranjero— ha logrado igualar.

Su historia con el caballito de acero comenzó en 1968, el mismo año en que Pedro J. Sánchez, “El León del Tolima”, se coronaba con el título más importante del ciclismo nacional. Apenas dos años después, con tan solo veinte años, Niño ya se imponía ante los grandes nombres de la época: el legendario Martín Emilio “Cochise” Rodríguez, Ramón Hoyos, Alfonso Flórez, un muy joven Lucho Herrera, y su eterno rival Patrocinio Jiménez. Este último solo pudo alzarse con la Vuelta a Colombia en 1976, cuando Niño no la disputó por compromisos internacionales. Esa ausencia fue la confirmación de que el pedalista boyacense ya jugaba en otra liga: la de quienes abrían camino al ciclismo colombiano en escenarios mundiales.

En su palmarés brillan las seis ediciones de la Vuelta a Colombia (1970, 1973, 1975, 1977, 1978 y 1979) y cinco títulos en el Clásico RCN. Aunque su carrera como ciclista culminó en 1980, su legado se extendió desde el carro de apoyo: dirigió al mítico Café de Colombia, equipo que tuvo entre sus filas a dos referentes como Lucho Herrera y Fabio Parra. Su gran aporte fue introducir en el país la estructura de los equipos europeos: un líder respaldado por gregarios que trabajaban para él, consolidando así una visión moderna del ciclismo nacional.

La tarde de este jueves 9 de julio se conoció la noticia del fallecimiento de esta gloria del deporte nacional, a los 76 años, en la ciudad de Tunja, Boyacá. Quizás su nombre hoy no esté tan presente en la memoria de los actuales seguidores del ciclismo, tal vez opacado por los triunfos de Lucho Herrera, Nairo Quintana, Rigoberto Urán o Egan Bernal en la élite internacional. Pero en Cucaita, la tierra que vio crecer a ese niño convertido en ídolo, el luto y el dolor de la partida será eterno.

Paz en la tumba de uno de los grandes exponentes del ciclismo colombiano: “El Niño de Cucaita”, Rafael Antonio Niño.


 

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