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Un respiro para el Líbano

Un respiro para el Líbano

Beatriz Valencia, alcaldesa del Líbano;  excongresista José Elver Hernández y el senador Óscar Barreto.

Beatriz Valencia Gómez, alcaldesa electa del Líbano, no solo negó a su amigo ‘Choco’, y al senador Óscar Barreto, también le quitó el respaldo a la hoy gobernadora electa, Adriana Magali Matiz.

Una decisión en la que ya como Alcaldesa electa, debe tenerla pensativa y al mismo tiempo incómoda, porque nadie mejor que ella sabe que se trata de una colosal mentira.  

Beatriz Valencia ha pertenecido siempre al conservatismo, toda su carrera política y los cargos que ha desempeñado se han dado gracias al padrinazgo y la sombra del excongresista José Elver Hernández, y buena parte de los cargos los ha ocupado en gobiernos orientados por el senador Barreto.

Esta negación no es un asunto menor, pues no sería bien visto que en el inicio del mandato se empezara con una mentira por parte de la nueva administración en la que muchos libanenses han depositado confianza e ilusión. La expectativa reinante es que Beatriz Valencia sea el punto de partida que le devuelva la grandeza al Líbano, arrebatada por la politiquería, desidia y corrupción.

Como se trata de salir del atolladero, la Alcaldesa electa debería optar por ofrecerle disculpas a los libanenses. En esa justificación, podría recurrir a una ‘mentira piadosa’, en el sentido que se trató de una decisión fundamentada en un cálculo político. Que alguien por ahí le aconsejó, que al decir lo que dijo, “no soy ni la de Choco ni la de Barreto”, marcaba diferencia frente al candidato del partido Conservador Diego Padilla, quien sobre el papel era favorito, pero recaían todos miedos y penumbras, también con esa polémica mención, reafirmaba que su candidatura estaba respaldada por más de 13 mil firmas.  


“Qué alivio, ganó Beatriz y eso da más tranquilidad, porque si hubiera ganado Padilla esto seguiría igual o peor”.


Lo cierto es que Beatriz Valencia supo capitalizar con tino político el enredado y oscuro panorama que se cernía sobre el Líbano y más con lo que se desnudó en la intervención de la Supersalud al Hospital Regional, convertido en foco de politiquería y de ineficiencia, y que ella en la recta final, en el punto clave de la campaña, logró sacar réditos con un contundente golpe de opinión. Todo le quedó servido en bandeja de plata para recoger el malestar generalizado en el municipio y así afianzar las posibilidades de triunfo que se evidenciaron en el cierre de campaña tanto en el casco urbano del Líbano como en el corregimiento de Santa Teresa. En esos dos actos redondeó la victoria.

Al enmendar el desliz premeditado, restituye confianza y los casi 8 mil de sus electores y el resto de libanenses, van a estar tranquilos porque el respiro que han encontrado con su llegada a la alcaldía se palpa en las calles: Qué alivio, ganó Beatriz y eso da más tranquilidad porque si hubiera ganado Padilla esto seguiría igual o peor, me respondió un amigo a quien le pregunté cómo había visto el triunfo de la nueva Alcaldesa.

Al ofrecer disculpas por esa negación innecesaria, la nueva Alcaldesa se quita el peso que la atormenta y así puede tener sin ninguna crítica en el día de la posesión a su amigo del alma, porque resulta imposible e impensable que ‘Choco’ no vaya a estar presente en el acto de posesión, y pierda la oportunidad de levantarle la mano a la nueva Alcaldesa y los dos hacer la V de la victoria. Cómo quitarle a ‘Choco’ que cobre por ventanilla este triunfo.

Lo que sí no van a querer los libanenses e incluso podrían estar dispuestos a no permitirlo es que el excongresista Hernández, repita lo de los antecesores, haber convertido la Alcaldía del Líbano en el centro de la politiquería y tráfico de influencias. La nueva Alcaldesa sería la más interesada que situaciones de esa índole no se presenten.  

Señora alcaldesa Beatriz Valencia, tiene usted la oportunidad de sembrar la semilla de la esperanza y así devolverle la grandeza al Líbano, un municipio que no tenía porqué haber retrocedido tanto, lo primero es poner la casa orden porque bien desordenada sí se la dejaron. 

El mandato contundente que le otorgaron los libanenses en las urnas el pasado domingo a Beatriz Valencia no admite frustración alguna. Sobra decir que es una alcaldesa con experiencia, con una buena hoja de vida y conocedora del sector público, además, cuenta con una Gobernadora amiga que será determinante para acertar en la gestión. Y el Concejo Municipal que ayude, que es el control político, lo más importante.

“Toda una vida, mejor Beatriz que Padilla”, pregonan en el Líbano, mientras los alternativos por no haber logrado una candidatura única fuerte, dilapidaron la oportunidad, porque se había podido ser tercería con opción.

Henry Rengifo Hernández

 

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