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La chocolatina Jet, amada por los colombianos

La chocolatina Jet, amada por los colombianos

La chocolatina Jet es una de esas golosinas que despiertan sonrisas inmediatas. Aunque hoy sus etiquetas advierten que es un producto nocivo para la salud, sigue siendo uno de los antojitos preferidos por los colombianos, capaz de regalar un instante de felicidad a cualquier hora del día, incluso antes de dormir, pese a los mitos sobre su efecto estimulante.

Durante 2025, su precio al público alcanzó los $1.200, impulsado por los llamados impuestos saludables y por el aumento en los costos de producción. Sin embargo, en 2026 la Jet clásica vuelve a costar $1.000, una cifra que, en el imaginario colectivo, la devuelve a ese lugar de acceso cotidiano que siempre la caracterizó.

De acuerdo con Juan Fernando Castañeda, presidente de la Compañía Nacional de Chocolates, la decisión responde a la necesidad de acercar nuevamente este producto icónico a los consumidores, en un contexto en el que el costo de vida continúa en ascenso. Con este ajuste, la compañía espera consolidar una producción cercana al millón de unidades diarias.

Actualmente, la empresa cuenta con una participación cercana al 60 % en la categoría de dulces de chocolate, y la tradicional Jet de 11 gramos representa alrededor del 8 % de esa cuota total. La meta es ambiciosa: volver a producir un millón de chocolatinas diarias y alcanzar ventas mensuales de entre 25 y 30 millones de unidades.

En una entrevista hecha al CEO de la compañía por parte de La República, esto respondió ante las preguntas básicas de los miles de consumidores.

¿Por qué reducir el precio de la Jet clásica?

Según explicó Castañeda, en los últimos cuatro años la industria enfrentó impactos significativos, principalmente externos. Entre ellos, el impuesto del 20 % a los alimentos ultraprocesados y el incremento histórico del precio del cacao, que en 2025 llegó a rondar los US$12.000 por tonelada. Estos factores obligaron a trasladar parte de los costos al consumidor, alejando al producto de su tradicional accesibilidad.

La “fracción mágica” de los $1.000
Para la compañía, el valor de $1.000 no es casual. En la compra cotidiana, muchos consumidores combinan una bebida con una golosina. Cuando el precio supera esa cifra, el cliente suele desistir y optar por otro producto que sí se ajuste a lo que lleva en el bolsillo. Volver a ese número redondo facilita la decisión de compra y dinamiza las ventas en las tiendas.

Impacto para los tenderos
El ajuste beneficiará a cerca de 400.000 tiendas en todo el país. La empresa llega directamente a la mitad de ellas y, a través de mayoristas y distribuidores, al resto. Un punto clave es que el margen del tendero se mantiene intacto, lo que fortalece la relación con el canal tradicional.

¿Se mantendrá este precio?
Desde la compañía aclaran que el esfuerzo depende de dos variables principales: el comportamiento del precio del cacao y la estabilidad de la legislación tributaria. Si estas condiciones se mantienen, aseguran que podrán seguir gestionando los costos de materias primas y empaque para sostener el precio. Incluso, el nuevo empaque llevará impreso el valor de $1.000, garantizando que el beneficio llegue directamente al consumidor.

Al final, la Jet no es solo chocolate. Es la moneda exacta en la mano del niño camino a la escuela, la lámina pegada con cuidado en un álbum, la pausa breve en una tienda de barrio. Que vuelva a costar $1.000 no solo alivia el bolsillo: también despierta esa alegría sencilla, teñida de nostalgia, que recuerda que hay sabores capaces de contar la historia de un país en apenas 11 gramos.

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