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Cepeda a consolidar el Caribe y Bogotá: León Valencia

Cepeda a consolidar el Caribe y Bogotá: León Valencia

Iván Cepeda tiene en el centro la vía para frenar a la "nueva derecha" de De la Espriella, dice León Valencia

A partir del análisis político de León Valencia plasmado en su cuenta de X este martes 2 de junio, evidencia que el mapa político de Colombia ha sufrido un sismo imperceptible para algunos, pero real en las matemáticas electorales de la primera vuelta.

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Tras el preconteo de los votos, el país no solo asiste al nacimiento de una inédita segunda vuelta presidencial, sino a la consolidación de un nuevo fenómeno político: el surgimiento de una "nueva derecha" que, encarnada en Abelardo de la Espriella, ha logrado desplazar y absorber por completo al uribismo.

Con 10.341.548 votos (43,73%), De la Espriella se ha posicionado a la cabeza de la carrera por la Casa de Nariño. En el segundo lugar, resistiendo en nombre del progresismo, se ubica Iván Cepeda con 9.683.743 respaldos (40,91%).

Aunque la distancia es de apenas tres puntos porcentuales —unas 650.000 voluntades—, la ventaja inicial la tiene el candidato de la derecha, quien se encuentra a menos de siete puntos de asegurar el triunfo definitivo. Cepeda, en contraste, arranca cuesta arriba: necesita arañar un poco más de ocho puntos en un esprint de apenas veinte días intensos de campaña.

Ganar el centro

En este tablero de ajedrez, las fichas ya han comenzado a moverse. A De la Espriella lo respaldan el Centro Democrático, Cambio Radical, el movimiento de Salvación Nacional y la excandidata Paloma Valencia. (Desde luego el expresidente Álvaro Uribe que desde el mismo domingo en la noche hizo el llamado a respaldar a De la Espriella).  A Cepeda, por su parte, lo sostienen el Pacto Histórico, la coalición Alianza por Colombia y el movimiento indígena liderado por Aida Quilcué. Sin embargo, ninguna de estas fuerzas es suficiente por sí sola para alcanzar la presidencia.

La historia reciente de Colombia demuestra de manera contundente que la llave de la Casa de Nariño no pertenece a los extremos, sino a quienes logren seducir a la franja moderada del país. Ocurrió en 2018, cuando Iván Duque conquistó el centro frente a Gustavo Petro, y se repitió en 2022, cuando el propio Petro logró inclinar esa balanza a su favor frente a Rodolfo Hernández. En este 2026, la máxima se mantiene intacta: el que se gane al centro mediante alianzas y propuestas, ganará la segunda vuelta.

Es aquí donde el análisis de León Valencia adquiere un sentido de urgencia estratégica. Aunque De la Espriella lleva la ventaja numérica, también carga con un lastre: es una figura que despierta profundas resistencias en los sectores moderados. Esto le otorga a Iván Cepeda una oportunidad dorada y mayores posibilidades de atraer a los líderes y electores del centro. Pero para lograrlo, el candidato del progresismo debe ejecutar una metamorfosis radical, y el margen de tiempo es mínimo; se reduce, por mucho, a esta semana.

Barajar de nuevo

El progresismo necesita, de manera imperativa, un "nuevo Iván Cepeda". Un candidato más libre, más audaz, que mantenga su firmeza y respeto característicos, pero que se muestre abierto a alianzas complejas y transacciones políticas sin precedentes. Esta transformación debe traducirse de inmediato en tres acciones urgentes: ceder el control de la campaña: Cepeda debe soltar amarras y barajar de nuevo. Esto implica reconfigurar su equipo de manera drástica, integrando rápidamente a los nuevos aliados y depositando en sus manos la jefatura y la gerencia de la campaña.

El centro no puede ser un invitado pasivo; debe ser copropietario del proyecto. La estrategia de comunicaciones requiere un vuelco total. Frente a la capacidad de impacto mediático de su rival, la campaña del progresismo debe volcarse masivamente a las redes sociales y plataformas digitales, poniendo a funcionar los algoritmos a su máxima capacidad para conectar con los lenguajes actuales.

El nuevo Cepeda debe lanzarse con agresividad a buscar el voto de los jóvenes, de las mujeres, consolidar su fuerza en la región Caribe y, de manera crucial, reconquistar el electorado de Bogotá, una plaza históricamente afín que hoy requiere especial atención.

Las cartas de los indecisos están sobre la mesa. Figuras clave como Sergio Fajardo, Claudia López y Daniel Oviedo (fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia) aún no definen su posición. Tampoco lo han hecho oficialmente los partidos Liberal, Conservador, de la U y Ahora Colombia. En el cortejo de estas fuerzas se definirá el futuro de la nación.

Nada está dicho. La moneda está en el aire, pero para el progresismo el mensaje es claro: la ortodoxia es el camino más rápido hacia la derrota. Solo un Cepeda pragmático y digital, capaz de abrazar el centro, podrá cambiar el rumbo de la historia en los próximos veinte días.

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