Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Región

Las cárceles del Tolima, espacios de resocialización y emprendimiento

Las cárceles del Tolima, espacios de resocialización y emprendimiento

Imagen suministrada

En los pasillos del Complejo Carcelario y Penitenciario de Ibagué COIBA Picaleña, Ruth Mendoza de Trujillo aprendió que la educación puede convertirse en una herramienta para volver a empezar. Entre rejas, cuadernos y talleres de formación, la docente, bióloga y líderesa social tolimense ha dedicado más de una década a trabajar con personas privadas de la libertad, convencida de que la resocialización no puede limitarse al encierro.

Hoy, desde la Secretaría de la Mujer del Tolima, coordina el grupo de cárceles, con un programa que busca acompañar procesos educativos, emocionales y productivos en centros penitenciarios del departamento. Aunque reconoce que se trata de uno de los trabajos “más pesados” que ha enfrentado, también asegura que ha sido uno de los más transformadores.

Su relación con este tipo de procesos comenzó mucho antes de llegar a la Gobernación del Tolima. Hace 32 años creó Famisur, una asociación de mujeres vulnerables que actualmente reúne a más de 3.000 integrantes en Ibagué y otros municipios del Tolima. A través de ese trabajo social empezó a conocer historias de mujeres que terminaron privadas de la libertad, situación que despertó en ella la necesidad de acompañar este tipo de poblaciones desde la educación.

En 2008 llegó al COIBA de Picaleña como docente encargada de preparar a internos para las pruebas ICFES y apoyar procesos de culminación del bachillerato. Allí entendió que muchos privados de la libertad enfrentaban no solo el aislamiento de la cárcel, sino también el abandono social.

Pero había una semilla que quería sembrar desde hace años y que solo pudo germinar cuando la gobernadora Adriana Magali Matiz tomó las riendas de la Administración departamental y Sandra Mahecha, las de la Secretaría de la Mujer del Tolima. Ruth le presentó su sueño de llevar formación y acompañamiento a las mujeres privadas de la libertad. La respuesta de Mahecha fue directa: “Ruth, es muy buena la idea, me gusta, hay que hacerlo”. Entonces conformó un equipo junto a Óscar López, Cintya Barrios, Mayra Barrios y Zaira González, profesionales en derecho, psicología y trabajo social que, según ella, estaban unidos por “un gran don de servicio y entrega por los demás”.

El proyecto no fue sencillo. Ruth recuerda que dos compañeras tuvieron que retirarse enfermas debido a la carga emocional que implica trabajar dentro de los centros penitenciarios. “La carga energética en las cárceles es superpesada”, asegura. Incluso después de más de once años vinculada a estos procesos, admite que todavía no logra acostumbrarse por completo. “Sin embargo, he ido aprendiendo muchas cosas”, afirma.

Actualmente, el programa cuenta con un equipo interdisciplinario conformado por abogados, psicólogos y trabajadores sociales que desarrollan actividades permanentes tanto en Ibagué como en municipios del Tolima. Uno de los principales procesos es el Grupo Valientes Resocialización, una estrategia compuesta por seis módulos orientados al fortalecimiento emocional y la construcción de proyectos de vida. Allí las mujeres trabajan temas relacionados con identidad personal, manejo de emociones, convivencia y emprendimiento.

“Hacemos un trabajo con los privados de libertad y la familia a la vez, esa es la verdadera resocialización porque cuando él o ella recuperen la libertad, van a encontrar a una familia que los espera psicológicamente preparada”, enfatiza la coordinadora del proyecto.

Además de los procesos educativos y emocionales, el programa también impulsa iniciativas productivas. Las internas aprenden a elaborar bolsos, manillas, tapetes y otros productos artesanales como parte de su preparación para la vida laboral y el emprendimiento.

Actualmente, la Gobernación del Tolima y el SENA trabajan en una estrategia de capital semilla e insumos que permitirá fortalecer proyectos productivos liderados por mujeres privadas de la libertad. La apuesta, según Ruth, es que al recuperar su libertad puedan encontrar alternativas económicas distintas a las que las llevaron al delito.

Aunque inicialmente el enfoque estuvo dirigido a mujeres, el programa también empezó a implementarse en cárceles masculinas de municipios como Melgar y Líbano. En total, la estrategia ya tiene presencia en los centros penitenciarios de ocho municipios del departamento: Ibagué, Espinal, Melgar, Honda, Líbano, Fresno, Guamo, Chaparral.

“Uno entiende que detrás de cada interno hay una historia. La educación, el acompañamiento emocional y las oportunidades productivas pueden cambiar el rumbo de muchas personas, por eso desde la Secretaría de la Mujer seguiremos trabajando por esa equidad de género y transformando vidas”, concluye Mendoza.

Boletín de prensa de la gobernación del Tolima

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados