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Opinión

LA NUEVA ERA DE LA PROTESTA POST-PETRO

LA NUEVA ERA DE LA PROTESTA POST-PETRO

Por: Miguel Bermúdez Jaime


Colombia estrena una nueva era en su historia reciente de la protesta social, por primera vez desde que Gustavo Petro dejó la Casa de Nariño, el país se enfrenta a una jornada nacional de movilizaciones convocada no desde el poder, sino desde la oposición y todo indica que esta no será la última vez, si algo deja claro el ambiente previo a la marcha del 14 de octubre es que estamos presenciando el nacimiento de un nuevo ciclo de tensión social en Colombia, uno que probablemente marcará el resto del gobierno del Tigre.

El contraste no podría ser más claro en la calle y lo que el pueblo tendrá que vivir, el propio expresidente Petro lidera la convocatoria junto al Pacto Histórico y Fecode ha anunciado que participará personalmente en Bogotá; por el  lado del Palacio, el presidente Abelardo De la Espriella respondió en línea con el clamor del pueblo colombiano con dos instrumentos que buscan fijar reglas claras frente a la protesta, por un lado con un Decreto que distingue la protesta pacífica del terrorismo urbano, y un proyecto de estatuto antiterrorista que el propio mandatario describió como una vacuna contra lo que denomina la pandemia de la inseguridad, su frase resume la apuesta del Gobierno: “ni un derecho menos para quien protesta en paz, ni un espacio más para quien destruye”.

Quedan, sin embargo, más preguntas que certezas. ¿Estamos ante una legítima estrategia de la oposición, o ante una cortina de humo que busca desviar la atención de otros frentes incómodos para Petro?, el Decreto del Gobierno es una necesaria normalización democrática de las reglas de la protesta y sobre todo, si esta jornada es apenas el primer capítulo de una confrontación que muy seguramente Petro convocará para que se repita una y otra vez. ¿Está Colombia realmente preparada para lo que viene?. Vale la pena decirlo con claridad: La protesta es un derecho que nadie debería tocar pero no puede convertirse en la excusa permanente de quien no logra aceptar que perdió el poder.

Colombia necesita una oposición que fiscalice y presione, sí pero también que construya; la calle no puede ser el lugar desde donde se pretenda gobernar desde la sombra.

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