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Los científicos tolimenses hablan por su amigo el loro orejiamarillo
Imágnes tomadas de internet. Diseño de Jhenifer Rodríguez.
Por: Jhenifer Rodríguez
Él es de una sola pieza. Cuando se enamora, lo hace para toda la vida. Apoya en la crianza de los hijos y suele ir a pasear con su familia casi todos los días. Tan particular personaje no es un humanoide masculino, se trata del señor loro orejiamarillo, especie que ademas de ser gregaria y monógama, también es endémica de los Andes colombianos y se encuentran en vía de extinción.
La palabra endémico, es fundamental para entender a nuestro amigo de calidos colores, porque significa que es propio y exclusivo de determinadas localidades o regiones. En este caso, de las zonas de alta montaña donde crece la palma de cera. Más exactamente, los bosques andinos que componen la mayor parte del territorio tolimense.
Los municipios de Ibagué, Roncesvalles y Cajamarca, integran un ecosistema que alberga la mayor población de loros orejiamarillos de la que se tiene registro en el mundo. Durante los últimos ocho años, distintas organizaciones de académicos locales y otros extranjeros, vienen estudiando la conducta de los loros orejiamarillos.
- Primera Parte: El Tolima puede salvar de la extinción a la palma de cera.
Sin proponérselo, descubrieron que la vereda La Cucuana de Cajamarca alberga “el dormitorio más grande hasta ahora conocido, que mantiene palmas muertas alrededor, las cuales sirven para la anidación”, explicó Nodier Vivas, biólogo cajamarcuno de la organización Muisca, una de las entidades que realizan estudios en la zona sobre la conducta de Ognorhynchus icterotis, como le dicen los científicos al endémico loro de los andes.
Una palma de cera llega a medir hasta 80 metros de altura y puede vivir hasta 200 años, aunque la mayoría comienzan a morir cerca de los 130. Las palmas muertas naturmente se mantienen en pie por largo tiempo, lo suficiente para que los pajaros carpinteros rompan con su pico y creen un nido que, luego de un tiempo, abandonarán, dando paso a una familia de loros orejiamarillos.

El interés económico y el científico chocan
Al conocer el descubrimiento, otros miembros de la comunidad científica, incluido un académico español de la organización internacional Loro Parques, visitaron el lugar para hacer sus propias medidas y conteos, comprobando la veracidad del hallazgo que brindó esperanza ante la crítica situación del loro orejiamarillo, el cual solo puede vivir entre las palmas de cera.
Por su parte, los investigadores locales, tomaron la periódica rutina de ir a contar los loros y analizar la zona, pues querían descubrir por qué grupos de loros que pasaban la mayor parte de su tiempo en los bosques de palma de Roncesvalles e Ibagué, viajaban a diario para dormir en Cajamarca, exactamente en el sector de La Suiza, de la vereda La Cucuana.
Un extraño día todo cambio. A uno de los investigadores se le impidió el paso al predio donde se descubrió el lugar de anidamiento con mayor población de loros orejiamarillos en el mundo. El predio había dejado de ser propiedad de la familia Yepes y había pasado a manos de una multinacional extranjera, la cual, según testimonios de la comunidad y los mismos investigadores, taló palmas y abrió caminos sin ningún tipo de permiso, afectando gravemente el hábitat de nuestro vecino, el loro orejiamarillo.
Aunque los ingenieros de la empresa que ahora era propietaria del predio y que, al parecer, pertenece al magnate chileno Isidoro Quiroga, conocido en su nación como "El Zar del Agua", aseguraron al procurador ambiental y agrario del Tolima, Daniel Rubio Jiménez, que no habían abierto sino ampliado caminos ya existentes y que jamás talaron palmas donde anidaban los loros, sino que estas se cayeron solas. El procurador los demandó, logrando que en octubre de 2022 que se le prohibiera a la empresa, por orden judicial, talar las palmas de cera que están dentro de su propiedad.
Sin embargo, las organizaciones que siguen realizando estudios en el sector como ProAves, Vida Silvestre, Loro Parques, Muisca, entre otras, han denunciado por distintos medios que la empresa solo delimitó una pequeña parte y sigue talando, no solo las palmas muertas, donde anidan los loros orejiamarillos, sino también las vivas, de las cuales se alimentan. Esto se evidencia en el drástico cambio que ha tenido el paisaje en los ultimos 5 años, pues el sector de La Suiza ahora parece tener más árboles de aguacate que palmas de cera. Una situación de la que, según el biólogo Nodier Vivas, Cortolima está nformada.
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