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“Ibagué necesita un estadio moderno": presidente Deportes Tolima

“Ibagué necesita un estadio moderno": presidente Deportes Tolima

Foto del archivo.

El estadio Manuel Murillo Toro volvió a quedar en el centro del debate y esta vez no por un resultado deportivo, sino por una realidad que desde hace años se viene aplazando: su infraestructura ya no responde a las exigencias del fútbol moderno.

El máximo accionista del Deportes Tolima, César Camargo, confirmó que una vez termine la Liga de este semestre se realizará una renovación total de la gramilla, una intervención que obligará al equipo pijao a buscar una sede alterna para disputar el próximo torneo local.

Para ese panorama ya fue inscrito el estadio Centenario de Armenia, escenario con capacidad para 22 mil espectadores, donde el club podría oficiar como local durante el siguiente campeonato mientras se desarrollan los trabajos en Ibagué.

Sin embargo, el problema de fondo va mucho más allá del césped. Camargo también lanzó una advertencia sobre el futuro internacional del club: si Deportes Tolima continúa avanzando en torneos Conmebol, especialmente en fases definitivas, el Murillo Toro podría quedarse corto.

Según explicó, para disputar desde los octavos de final en adelante, la Conmebol exige escenarios con capacidad mínima para 32 mil personas, razón por la que el club también inscribió el estadio Palogrande de Manizales como alternativa para competencias internacionales.

Aunque el Manuel Murillo Toro actualmente tiene un aforo cercano a 29 mil espectadores, el debate no pasa únicamente por sumar sillas o construir una cubierta.

El escenario arrastra problemas estructurales que han sido evidentes durante años: en la tribuna oriental aún deben improvisarse espacios para cámaras de televisión en medio de los aficionados, existen limitaciones para medios de comunicación, áreas operativas reducidas, deficiencias en circulación interna y aspectos logísticos que hoy son determinantes para cumplir estándares internacionales.

A eso se suma la necesidad de ampliar la tribuna occidental con un segundo nivel, instalar ascensores y mejorar zonas destinadas para delegaciones, prensa y transmisiones televisivas.

Y ahí aparece el gran cuestionamiento: ¿por qué Ibagué sigue discutiendo arreglos básicos mientras otras ciudades avanzan en escenarios modernos?

Durante años el debate público se ha centrado en si el estadio necesita techo o cambios estéticos, pero la discusión real parece estar en otro punto: funcionalidad, seguridad y competitividad.

De poco sirve hablar de embellecimiento si el principal escenario deportivo de la ciudad corre el riesgo de no poder albergar partidos definitivos de un equipo que se ha convertido en protagonista constante del fútbol colombiano e internacional.

El llamado de Camargo también deja presión sobre la Administración Municipal, que conoce desde hace tiempo las necesidades del estadio. Porque mientras Deportes Tolima sigue compitiendo y llevando el nombre de Ibagué a torneos internacionales, la ciudad sigue en deuda con un escenario que hace rato necesita algo más que pañitos de agua tibia.

El club ya hizo su advertencia y tomó previsiones inscribiendo sedes alternas. La pregunta ahora es si Ibagué reaccionará a tiempo o terminará viendo al Tolima jugar sus partidos más importantes lejos de casa.

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