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Tolima marcó límites disciplinarios en medio de su peor racha reciente

Tolima marcó límites disciplinarios en medio de su peor racha reciente

Los cuatro jugadores sancionados por Deportes Tolima no fueron convocados para los partidos ante Nacional y Jaguares.

Deportes Tolima decidió marcar un límite disciplinario en su plantilla profesional. Jan Angulo, Jorge Cabezas Hurtado, Kelvin Flórez y Daniel Pedrozo fueron sancionados por asistir a un concierto en un horario no autorizado por el club. Cada jugador recibió una multa de $20 millones, además de quedar por fuera de dos partidos por decisión del técnico Luis Fernando Suárez.

El entrenador confirmó el caso en una entrevista con Win Sports y explicó que los futbolistas fueron llamados a descargos, donde dieron sus explicaciones y asumieron responsabilidades. “Lo más importante es corregir, más porque son jóvenes y, luego, se les dará la oportunidad”, señaló, al defender el carácter formativo de la medida. Según el periodista Julián Capera, los videos difundidos en redes sociales permitieron confirmar lo ocurrido y los controles realizados no habrían encontrado rastros de alcohol en los jugadores.

La decisión disciplinaria, sin embargo, coincidió con un momento deportivo delicado. Sin estos cuatro futbolistas, Tolima empató 0-0 frente a Atlético Nacional y perdió 3-2 contra Jaguares al último minuto, ambos encuentros como visitante. Sumó así apenas un punto de seis posibles y extendió a siete su racha sin ganar: tres derrotas y cuatro empates, para un balance de cuatro puntos de los últimos 21 disputados.

Dilema disciplinario

El episodio pone sobre la mesa una tensión habitual en el deporte de alto rendimiento: sostener la disciplina colectiva incluso cuando las sanciones pueden afectar las alternativas del equipo en la cancha. El mensaje del club es que ningún jugador está por encima de las normas, aunque el costo deportivo llegue en un tramo decisivo del campeonato.

La decisión plantea un dilema para el cuerpo técnico: mantener la autoridad y la igualdad de condiciones dentro del vestuario, incluso cuando eso implique perder alternativas para afrontar partidos decisivos. En un plantel profesional, el compromiso no se limita al entrenamiento y los 90 minutos de competencia; también comprende el cumplimiento de las normas internas y la responsabilidad individual frente al grupo. Si el club flexibiliza sus reglas por la importancia de determinados futbolistas, corre el riesgo de enviar un mensaje contradictorio al resto de la plantilla. Por eso, la sanción busca dejar claro que el nombre, la experiencia o el papel de un jugador no lo eximen de responder por sus decisiones.

Sin embargo, el desafío está en que la medida disciplinaria no termine agravando el panorama deportivo. Tolima atravesaba una racha de cinco partidos sin ganar antes de afrontar los compromisos en los que no contó con los cuatro sancionados y, tras el empate ante Nacional y la derrota frente a Jaguares, llegó a siete encuentros sin victoria. No se puede atribuir esa seguidilla únicamente a las ausencias, pero el contexto evidencia el margen de error cada vez más reducido para el equipo. La apuesta de Luis Fernando Suárez y del club es sostener un principio de disciplina colectiva sin perder de vista el objetivo deportivo: asegurar los puntos que necesita para mantenerse entre los ocho y llegar a los cuadrangulares.

Pese a la mala racha, el conjunto pijao todavía se mantiene entre los ocho primeros, pero otro tropiezo podría comprometer su clasificación. Le quedan cinco partidos en la fase regular, dos de ellos en casa, ante Deportivo Pasto y Millonarios, compromisos en los que necesita sumar de a tres para fortalecer sus opciones de llegar a los cuadrangulares.

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