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La visión territorial del CUEE Tolima

La visión territorial del CUEE Tolima

Por: Jaime Eduardo Reyes
*Director del Centro de Pensamiento ‘Eduardo Aldana Valdés’ de la Universidad de Ibagué


Especial para El Cronista

El análisis de los proyectos estratégicos presentados en la plenaria del Comité Universidad Empresa Estado para el Tolima: doble calzada Ibagué-Cajamarca, fortalecimiento de aeropuertos y corredores férreos, evidencian la existencia de un hilo conductor común: la construcción de un enfoque territorial de desarrollo basado en conectividad, logística y competitividad territorial.

La propuesta del CUEE es clara y potente: el Tolima debe dejar de ser un territorio de tránsito y convertirse en un nodo logístico y multimodal estratégico del país.

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Durante décadas, el Tolima se ha conformado con el consuelo de su ubicación. "Somos el corazón de Colombia", Ibagué está en el centro del “triángulo de oro Bogotá-Medellín-Cali”, repetimos como un mantra, mientras los camiones simplemente atraviesan nuestras carreteras para dejar la riqueza en otros puertos y ciudades. Pero la geografía por sí sola no genera desarrollo; lo que genera riqueza es la infraestructura y la capacidad de gestionar flujos.

Es imperativo hablar con realismo: el Tolima llega tarde, o por lo menos desea llegar, a la carrera logística nacional. Mientras otras regiones consolidaron sus nodos hace años, nosotros apenas estamos discutiendo estudios de prefactibilidad para proyectos críticos como la Plataforma Logística Agroalimentaria de Ibagué.

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Las iniciativas no deben entenderse como obras aisladas. Por el contrario, en conjunto, configuran una estrategia orientada a transformar al Tolima en una plataforma logística y multimodal del centro del país, aprovechando su ubicación estratégica dentro del corredor Bogotá–Buenaventura y su cercanía con los principales mercados nacionales.

Esta visión representa un cambio estructural en la manera como el Tolima se proyecta dentro del sistema económico nacional. El departamento ya no se plantea únicamente como territorio de tránsito, sino como un nodo estratégico de integración logística y empresarial.

El análisis de estas iniciativas coincide con los resultados del Índice Departamental de Competitividad 2025, el cual muestra que el Tolima posee fortalezas en infraestructura, conectividad y capital humano, pero todavía enfrenta debilidades en sofisticación económica, innovación y transformación productiva.

Nodo estratégico de integración logística y empresarial

Carreteras

La doble calzada Ibagué-Cajamarca aparece como el proyecto más urgente de esta estrategia territorial. Los datos presentados muestran que el corredor actualmente opera en condiciones críticas de congestión, con una demanda superior a la capacidad instalada.

Mientras la vía soporta aproximadamente 6.000 vehículos diarios en condiciones óptimas, el flujo actual alcanza entre 7.150 y 8.550 vehículos por día, y las proyecciones indican que para 2029 podría superar los 11.000 vehículos diarios. Esto confirma que el corredor logístico del centro-occidente colombiano enfrenta una presión creciente derivada del comercio nacional y la conexión con el puerto de Buenaventura.

En este contexto, la doble calzada deja de ser únicamente una obra vial del departamento y se convierte en infraestructura estratégica para la competitividad nacional y regional. A este proyecto debe sumarse la conexión vial entre la ruta 43 y 40 entre buenos aires, corregimiento de Ibagué, y la entrada a Doima, corregimiento de Piedras.

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Otro proyecto que se requiere retomar es el corredor vial Fresno-Casabianca-Villa hermosa-Líbano-Santa Isabel-Anzoátegui-Ibagué en la cordillera norte del Tolima.

Trenes

Ahora bien, la verdadera transformación está en los rieles. El proyecto del Corredor Férreo Buenaventura–La Dorada sitúa al Tolima en una posición de ventaja comparativa sin precedentes. Hablamos de una eficiencia energética cuatro veces superior al transporte tradicional y de la capacidad de mover en un solo viaje lo que a 300 camiones les tomaría días. Si la Plataforma Logística de Ibagué no se diseña pensando en esta interconexión férrea, estaremos construyendo una solución del siglo XX para un mundo que ya corre sobre rieles del siglo XXI.

No podemos entender el desarrollo del Tolima como una isla, cerrada en sus límites políticos administrativos. El mapa logístico se completa cuando miramos hacia el sur, específicamente hacia el corredor férreo Neiva–Girardot. La reactivación de este tramo es la clave para integrar la despensa del Huila, puerta al sur de Colombia, con nuestro nodo logístico.

​Si logramos que el flujo de carga que viene desde Neiva, con su potencial en hidrocarburos y graneles, se conecte de manera eficiente con el triángulo Girardot – El Espinal - Ibagué, estaremos consolidando un corredor multimodal que hoy solo existe en los discursos.

Mientras la Autopista 4G ya cumple su función para el transporte liviano y de pasajeros, el tren Neiva-Girardot es el que tiene la verdadera capacidad de escala para reducir los costos logísticos hasta en un 40%. Sin esta pieza, la apuesta por el Tolima como 'corazón' de Colombia seguirá teniendo una arritmia funcional: mucha ubicación, pero poca interconexión real."

Completar el triángulo Girardot-El Espinal-Ibagué necesita construir el tren entre la capital del Tolima y la ciudad de las acacias. No solamente porque ofrecería un nuevo servicio al mercado de Ibagué sino porque la lógica nos dice que tenerlo nos acerca a los negocios del mundo. 

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Aeropuertos

Paralelamente, el fortalecimiento del aeropuerto Perales refleja una visión de integración económica regional basada en conectividad aérea, turismo, comercio y logística. El crecimiento sostenido en el número de pasajeros y la presencia de nuevas aerolíneas muestran que Ibagué empieza a consolidarse como un nodo urbano intermedio con mayor dinámica empresarial y comercial.

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Sin embargo, el proyecto más ambicioso es la modernización del aeropuerto Santiago Vila de Flandes cuya propuesta plantea convertir esta terminal en:

  • aeropuerto alterno a Bogotá,

  • HUB multimodal de carga y pasajeros,

  • centro MRO (mantenimiento, reparación y operación aeronáutica),

  • y plataforma logística con zona franca

El proyecto de zona franca permanente agroindustrial, comercial y de servicios para el Tolima en el municipio de Coello a 12 kilómetros del aeropuerto de Flandes ha ido ganando espacio en este nodo.

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El sistema de aeropuertos del Tolima incluye además de los dos mencionados anteriormente al aeropuerto de Mariquita en el norte del Tolima y al aeródromo de Chaparral.

Así las cosas, el hilo conductor de todos los proyectos puede resumirse en una idea central: el Tolima busca redefinir su papel económico y territorial mediante la construcción de un corredor logístico, aeroportuario y multimodal que conecte infraestructura, competitividad y desarrollo regional.

Distrito Regional de Innovación, Ciencia y Tecnología

Ahora bien, el verdadero desafío no consiste solamente en construir carreteras o ampliar aeropuertos, ni siquiera tener trenes. El reto central es lograr que esta infraestructura impulse:

  • innovación,

  • atracción de inversión,

  • empleo calificado,

  • desarrollo empresarial,

  • transformación tecnológica,

  • y competitividad regional sostenible.

Para esto se necesita un megaproyecto estructurante, uno que conecte educación, investigación, empresa y territorio. Uno que organice lo existente y oriente lo nuevo. La propuesta es concreta: un Distrito Regional de Innovación, Ciencia y Tecnología, con base en Ibagué y alcance departamental. Debe integrar tres funciones clave: formación de talento pertinente, investigación aplicada y transferencia tecnológica al sector productivo.

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En Colombia, el ejemplo más destacado de Distrito Regional de Innovación, Ciencia y Tecnología es Medellín, que desde 2023 fue declarado oficialmente Distrito Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI). Actualmente es el único distrito de este tipo en el país, con proyectos estratégicos como el “Valle del Software” y el “Energy Valley”.

En Ibagué y el Tolima, el principal referente de innovación y ciencia es el Festival de Ciencia, Tecnología e Innovación (FESTECH), que reúne universidades, empresas y gobierno para impulsar proyectos en robótica, inteligencia artificial, videojuegos y emprendimiento. Además, el departamento cuenta con un Plan y Acuerdo Estratégico Departamental (PAED) en Ciencia, Tecnología e Innovación, que busca consolidar un ecosistema regional similar al modelo de Medellín.

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No obstante, el éxito de esta apuesta dependerá de la capacidad institucional y política para articular infraestructura con ciencia, innovación, educación y planificación estratégica de largo plazo. Una de las condiciones habilitantes para el éxito de esta estrategia es construir y poner a operar la Universidad del Sur en Chaparral. A la par es hora de pensar en construir la Universidad del oriente en Melgar.

Un proyecto que no se presentó en el encuentro del CUEE, es el Triángulo Sur del Tolima. La ampliación de la frontera agrícola que se logrará con el triángulo y el aumento del valor agregado de la producción de más de 20 mil nuevas hectáreas agrícolas de los municipios de Coyaima, Natagaima y Purificación hacen necesaria su inclusión en la estrategia que se está planteando. Es indiscutible que el triangulo debe soportar desarrollos de actividades agroindustriales.

Corredor Logístico, agroindustrial, turístico y tecnológico del centro del Tolima

Como complemento surge el proyecto del Corredor Logístico, agroindustrial, turístico y tecnológico del centro del Tolima CLATT. Esta iniciativa representa una hoja de ruta para “implementar un nuevo modelo de planeación regional que combina inversión pública estratégica con dinamización del sector privado” mediante el impulso de agroindustria, turismo, logística especializada, y tecnología de última generación articulada con gobernanza colaborativa y desarrollo social incluyente para 15 municipios del Tolima.

La oportunidad del “nearshoring” y la relocalización industrial no esperará a que terminemos de ponernos de acuerdo. El Tolima tiene hoy una hoja de ruta técnica clara en el papel, pero el papel no mueve mercancías. El éxito de estos "cuatro motores" del CLATT dependerá de que la gobernanza colaborativa entre academia, Estado y empresa privada deje de ser una frase de presentación y se convierta en una ejecución implacable.

No podemos seguir permitiendo que nuestra producción agroindustrial se pierda en cadenas de intermediación ineficientes. Una Central de Abastos moderna, integrada al corredor férreo del Pacífico y al sur del país, es la única forma de que el Tolima deje de ser una despensa mal pagada y se convierta en el gerente de su propio inventario. De igual forma, el centro de eventos en Ibagué es necesario y tener muchos parques industriales más.

Entre el discurso y la ejecución

La hoja de ruta está trazada. Lo que está en juego es la capacidad de ejecutarlos con decisión, coordinación institucional y visión de largo plazo. Si el departamento logra articular su infraestructura vial, férrea y aeroportuaria con un modelo de innovación y desarrollo productivo basado en la CT&, dejará de ser un territorio de paso para convertirse en un verdadero nodo estratégico del país. De lo contrario, seguiremos viendo cómo la riqueza cruza por nuestras carreteras sin detenerse.

El desafío del Tolima no es menor. Requiere liderazgo, coordinación entre niveles de gobierno y una gobernanza efectiva que trascienda los periodos políticos. La visión existe, los proyectos están identificados y las oportunidades son claras. Ahora corresponde al liderazgo público y privado convertir esta agenda en una realidad tangible, donde la infraestructura no sea un fin en sí mismo, sino el medio para generar desarrollo, empleo y transformación productiva. Es hora de recuperar el tiempo perdido en infraestructura y logística.

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