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¿Ibagué sin Copa Libertadores?

¿Ibagué sin Copa Libertadores?

El estadio Manuel Murillo Toro podría ser inhabilitado por la Conmebol para la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026. 

Foto: Archivo de El Cronista.co

El júbilo por la clasificación del Deportes Tolima a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026, tras dejar en el camino al O'Higgins de Chile, se ha transformado en una profunda preocupación para la dirigencia y la hinchada. El presidente del club, César Camargo, encendió las alarmas al reconocer en el programa deportivo ‘Bajo Presión’ que el Estadio Manuel Murillo Toro no tiene asegurada su localía debido a que no cumple con las estrictas exigencias de infraestructura impuestas por la Conmebol.

Según el directivo, los oficiales de la entidad internacional no están conformes con el estado actual de la gramilla, pero los problemas van mucho más allá del césped. Camargo reveló que existen sanciones y quejas directas por el estado de los baños, además de deficiencias críticas en la seguridad, como el hecho de que las autoridades compartan los mismos accesos que el público general, una restricción que la Conmebol considera de alta gravedad.

Las veedurías tenían razón: un problema heredado

Esta crisis de infraestructura no es un hecho fortuito ni repentino. Al revisar el historial del escenario, queda en evidencia que los problemas actuales son el resultado de obras que fueron cuestionadas desde su origen. En junio de 2021, durante el mandato del entonces alcalde Andrés Fabián Hurtado, se realizó una inversión de 6.000 millones de pesos para remodelar el estadio de cara al Sudamericano Sub-20. No obstante, desde el mismo día de la inauguración, las veedurías ciudadanas, acompañadas por la Contraloría General de la República, advirtieron sobre fallas estructurales deplorables.

En aquel momento, los veedores señalaron acabados defectuosos en los bancos de suplentes y, lo más grave, una falta total de ventilación y asepsia en los camerinos y baños, los cuales fueron calificados como "herméticos". El tiempo le ha terminado dando la razón a las veedurías: aquellos "detalles" técnicos que se pasaron por alto hoy son los que tienen al Tolima a un paso de tener que oficiar como local en el Estadio Centenario de Armenia.

El papel de la hoy alcaldesa Johana Aranda y la respuesta de la Alcaldía

Un detalle que no pasa desapercibido en esta controversia es el rol de los funcionarios de la época. En junio de 2021, la veeduría VAPI envió una carta formal a la entonces secretaria de Salud Municipal, Johana Aranda, solicitando una visita de inspección inmediata. La veeduría argumentaba con firmeza que los nuevos camerinos y baños no cumplían con las medidas de salubridad necesarias. Ante la presión, la administración de Hurtado defendió las obras asegurando que el escenario cumplía con las exigencias de la Conmebol para eventos internacionales, delegando las respuestas técnicas al IMDRI y a la Secretaría de Infraestructura para justificar los rediseños.

La vigilancia de VAPI no cesó y, para agosto de 2022, la veeduría continuó presionando a la siguiente secretaria de Salud, Martha Liliana Ospina, manteniendo el dedo sobre la llaga respecto a la infraestructura pública. Debido a que las justificaciones de la Alcaldía no satisficieron a los veedores, en ese mismo año se intensificaron las solicitudes ante la Contraloría General de la República para realizar auditorías de cumplimiento sobre las inversiones en el estadio, evidenciando que la preocupación por la calidad de la obra era un tema de control fiscal de primer orden.

Una carrera contra el tiempo

Irónicamente, la defensa que hizo la Alcaldía en 2021, sosteniendo que el estadio estaba apto para la Copa Libertadores, se cae hoy ante la realidad de la inspección de Conmebol. La actual administración, ahora encabezada por Johana Aranda, se enfrenta al espejo de aquellas advertencias que recibió como secretaria. La falta de soluciones definitivas en aquel periodo administrativo hoy obliga a una carrera contrarreloj para evitar que la "fiesta del fútbol" se traslade a otra ciudad.

Mientras que en los próximos días la alcaldesa se reúne con César Camargo, para revisar los requerimientos prioritarios y darle solvencia a estos inconvenientes, el equipo ‘Pijao’ espera el sorteo de la fase de grupos este jueves 19 de marzo en Luque, Paraguay. El Tolima partirá desde el bombo 4, sabiendo que, si la Alcaldía no garantiza las adecuaciones en tiempo récord, los hinchas tendrán que viajar fuera del departamento. La responsabilidad recae sobre la administración municipal, que debe corregir las deficiencias de una obra que, a pesar de los millones invertidos, hoy es rechazada por los estándares internacionales.

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