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“Agua de alcantarilla": La grave denuncia en Arboleda Campestre

“Agua de alcantarilla": La grave denuncia en Arboleda Campestre

Henry Cortés, veedor ciudadano por la calidad del agua potable en la ciudad y líder de La Arboleda Campestre.

En medio de la coyuntura que trae consigo el Encuentro Global de Economía Circular en Ibagué, Henry Cortés, representante de la Veeduría de Agua Potable, lanzó una alarmante denuncia sobre la calidad del recurso hídrico en el sector de la Arboleda Campestre. Según Cortés, los habitantes están recibiendo agua "supremamente contaminada", proveniente de una planta de tratamiento que no cumple con los estándares legales y que ha sido bautizada por la comunidad como la "Planta de la Muerte".

El líder comunitario reveló que análisis científicos realizados en las bocatomas de Cocora y Aceituno, así como monitoreos del Laboratorio de Salud Ambiental, han detectado la presencia de metales pesados como plomo, mercurio y zinc. Cortés explicó que el agua captada proviene de alcantarillados de diversos sectores, incluyendo desechos de hospitales y clínicas que carecen de plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que agrava la toxicidad del suministro.

Cortés criticó duramente la inacción de las autoridades locales y nacionales, mencionando que tanto la Secretaría de Salud Municipal como el Ministerio de Salud y Cortolima han hecho caso omiso a las peticiones de cierre de la planta. Durante la tercera mesa del Consejo Territorial de Salud Ambiental, el veedor exigió respuestas inmediatas ante la evidencia de personas que ya presentan enfermedades graves derivadas del consumo y la exposición a este líquido.

El portavoz de la comunidad aprovechó la importancia del evento internacional de economía circular para cuestionar el modelo de gestión del IBAL. Cortés retó a las autoridades a que, si consideran que su tecnología de potabilización —a la que calificó como una "planta portátil para piscinas"— es realmente exitosa, la presenten como un logro ante el mundo, o de lo contrario, admitan el riesgo humanitario y procedan al cierre preventivo de la infraestructura.

La veeduría ciudadana confía en que las denuncias elevadas surtan efecto en la administración municipal y permitan alcanzar una solución definitiva frente a la calidad del agua destinada al consumo humano en este sector marginado de la ciudad.

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