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Joven ambientalista Francisco Vera confronta agenda ambiental de Presidente electo
El ambientalista Francisco Vera le recordó al presidente electo Abelardo de la Espriella que Colombia ha recibido el deshonroso reconocimiento de ser uno de los países más peligrosos del mundo para “quienes defendemos la vida de manera pacífica y democrática”
A pocas semanas de posesionarse como el nuevo mandatario de los colombianos, Abelardo de la Espriella Otero ha recibido un duro recordatorio de que su agenda de gobierno estará bajo la lupa de los movimientos sociales.
Desde Barcelona (España) donde vive hace cuatro años, el reconocido joven activista climático y defensor de los derechos humanos, Francisco Vera Manzanares, publicó una carta abierta en la que cuestiona de frente las propuestas de campaña del presidente electo, particularmente sobre la reactivación del fracking y un eventual aislamiento de los organismos multilaterales.
Vera, quien lidera desde hace siete años el movimiento 'Guardianes por la vida' y ha fungido como asesor infantil ante la ONU, utilizó un tono que combina el rigor técnico con la urgencia ética para recordarle a De la Espriella la inmensa responsabilidad de gobernar el país más biodiverso por metro cuadrado del planeta.
El principal punto de fricción de la misiva radica en el modelo económico y energético que planea ejecutar la nueva administración. Mientras que el presidente electo ha defendido la viabilidad de un "fracking responsable" para garantizar la autosuficiencia energética, Vera Manzanares tacha el concepto de contradicción absoluta, advirtiendo sobre los severos impactos del metano y el consumo desmesurado de agua en regiones críticas como el Magdalena Medio.
Según el joven activista, insistir en los combustibles fósiles es "atarnos al pasado" y condenar al país a la "irrelevancia estratégica" en plena transición energética global.
No al retiro de los organismos internacionales
Por otro lado, la carta enciende las alarmas sobre la política exterior, saliendo al paso a los anuncios de campaña de De la Espriella de retirar a Colombia de ciertos tribunales y organismos internacionales.
El activista no dudó en señalar que dar un paso al costado de la OEA o de los sistemas de derechos humanos asimilaría a Colombia con regímenes como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua, provocando un "severo retroceso" democrático.
La desprotección de la vida: una realidad ineludible
Uno de los apartados más dramáticos del documento aborda la violencia sistemática contra los líderes ambientales, una crisis que el gobierno entrante tendrá que enfrentar. “Tampoco puedo dejar de referirme a una realidad con la que su gobierno tendrá que lidiar de manera ineludible: el asesinato, la persecución, el exilio y el hostigamiento de quienes protegemos el ambiente y la biodiversidad”.
Recordó que Colombia ha recibido el deshonroso reconocimiento de ser uno de los países más peligrosos del mundo para quienes defendemos la vida de manera pacífica y democrática. “Con tristeza, puedo afirmar de primera mano que el Estado colombiano ha abandonado a muchas personas que acudimos a él como defensores y víctimas. Esta desprotección es aún más grave para los menores de edad, quienes, por nuestra condición de niños y niñas y debido al sistema adultocéntrico, muchas veces no somos reconocidos ni siquiera institucionalmente como defensores de derechos humanos”.
El artículo concluye con un pliego de peticiones directas al futuro gobierno, exigiendo frenar la frontera extractivista, implementar con rigor el Acuerdo de Escazú y garantizar que la ciencia y las comunidades participen realmente en las decisiones del país.
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