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Intensifican controles por tráfico ilegal de fauna y flora en Semana Santa
Las aves constituyen el segundo grupo más afectado, con 2.621 individuos, con especies como el loro real amazónico, el canario sabanero, y el periquito bronceado, altamente demandadas para el comercio ilegal como mascotas
Según el ministerio de Medio Ambiente, “las autoridades ambientales refuerzan en todo el país, controles y campañas de sensibilización ante el aumento histórico de casos de tráfico ilegal en temporadas de alta demanda. Reptiles, aves y mamíferos concentran la mayor presión del comercio ilegal”.
De acuerdo con reportes consolidados entre 2023 y 2025 por el Ministerio y autoridades ambientales regionales, el tráfico ilegal de fauna silvestre mantiene una tendencia persistente en el territorio nacional.
El fenómeno se caracteriza por la operación de cadenas ilegales estructuradas, el aumento de casos en temporadas específicas y una afectación transversal en múltiples regiones del país.
Réptiles encabezan el tráfico
El análisis por grupos taxonómicos muestra que los reptiles encabezan el tráfico ilegal de fauna silvestre, con más de 9.000 individuos registrados. Entre las especies más afectadas están la tortuga hicotea (Trachemys callirostris), el caimán de anteojos (Caiman crocodilus), la iguana verde (Iguana iguana) y la tortuga de patas rojas (Chelonoidis carbonarius).
Las aves
Las aves constituyen el segundo grupo más afectado, con 2.621 individuos, con especies como el loro real amazónico (Amazona ochrocephala), el canario sabanero (Sicalis flaveola) y el periquito bronceado (Brotogeris jugularis), altamente demandadas para el comercio ilegal como mascotas. La extracción directa de nidos y el confinamiento en condiciones inadecuadas provocan lesiones, mortalidad temprana y una elevada tasa de pérdida durante el transporte, lo que indica que el número real de individuos afectados supera los registros oficiales de incautación.
Mamíferos
En el caso de los mamíferos, con 1.553 individuos registrados, el tráfico se concentra en crías y ejemplares juveniles de especies como la zarigüeya (Didelphis marsupialis), el armadillo de nueve bandas (Dasypus novemcinctus) y el mono aullador rojo (Alouatta seniculus). Esta práctica genera altos niveles de estrés, problemas fisiológicos asociados al manejo inadecuado y una baja probabilidad de supervivencia en cautiverio.
Esta situación se traduce en altos niveles de mortalidad antes de los procesos de incautación, el ingreso de individuos en condiciones críticas a los Centros de Atención y Valoración (CAV) y bajas tasas de rehabilitación y retorno a su hábitat.
La Flora
En relación con la flora, el Ministerio advirtió sobre la presión que enfrentan especies utilizadas en celebraciones religiosas, especialmente la palma de cera (Ceroxylon quindiuense), árbol nacional de Colombia declarado símbolo patrio mediante la Ley 61 de 1985, que prohíbe su tala y comercialización.
La entidad señaló que “la extracción ilegal de palma de cera persiste en el país: entre 2023 y 2024 se incautaron 7.592 unidades, lo que evidencia la continuidad de este delito ambiental”.
Esta especie, categorizada en peligro, cumple un papel ecológico clave en los ecosistemas andinos, donde sirve de alimento y refugio para diversas especies, incluido el loro orejiamarillo. Durante la Semana Santa aumenta la extracción ilegal de cogollos y hojas para la elaboración de ramos, práctica que afecta la regeneración natural de la palma y contribuye a la reducción de su hábitat.
Las autoridades ambientales reiteraron el llamado a no utilizar palma de cera ni otras especies extraídas del bosque y a optar por alternativas sostenibles como hojas de maíz o plátano, juncos, espigas de pastos, arroz o trigo, así como plantas ornamentales que posteriormente puedan sembrarse.
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